El small-ball, un arma común en las Finales

La entrada de Andre Iguodala al quinteto de los Warriors revolucionó las Finales (Foto: EFE)

La entrada de Andre Iguodala al quinteto de los Warriors revolucionó las Finales (Foto: EFE)

“No es un partido a vida o muerte, lo será cuando tengamos tres derrotas en nuestra cuenta particular”, decía el entrenador de los Golden State Warriors, Steve Kerr, en la previa del cuarto partido de las Finales de la NBA. Su equipo perdía 2-1 y, hasta ese momento, el juego de los californianos no era el esperado.

Los Cleveland Cavaliers habían conseguido frenar al conjunto más rápido de la NBA en temporada regular –100,69 posesiones por 48 minutos– y segunda plantilla más anotadora –109,8 puntos por 100 posesiones. La receta de David Blatt, el técnico de los Cavaliers, para secar a los Warriors se basaba en la intensidad y en una defensa que había mejorado durante la temporada regular y que, con la incorporación en enero de Timofey Mozgov, Iman Shumpert y J.R. Smith, había dado un salto de calidad.

Como se puede ver en la infografía, las lesiones habían obligado Blatt a alinear un quinteto inicial de menos calidad que el formado por Kyrie Irving y Kevin Love pero con mayor potencial defensivo. De cara al cuarto partido de las Finales, un encuentro crucial para ambos equipos, Kerr decidió cambiar la estructura del conjunto californiano.

Los Warriors habían sido la mejor franquicia de la liga, con un balance de 67 victorias y tan solo 15 derrotas, con un juego interior formado por Andrew Bogut y Draymond Green, los dos mejores defensores de la plantilla. Pero para intentar romper la muralla de los Cavaliers, el cuerpo técnico de Golden State decidió prescindir de Bogut, y mover Green (2,01m) al puesto de pívot y a Barnes (2,03m) al de ala-pívot, dando entrada de esta manera a Andre Iguodala al quinteto inicial.

Con el quinteto bajo que propuso Kerr y con un excelente defensor exterior como Iguodala en pista desde el principio, el equipo de Oakland pudo hacer frente a LeBron Jame y, a pesar de la desventaja en el juego interior, recuperó el elevado ritmo ofensivo y pudo correr al contraataque.

Horas después del cuarto partido, se hizo público cómo había llegado Golden State a tomar la decisión de usar un quinteto bajo o small-ball. Los Warriors se fijaron en las Finales de la temporada pasada entre los Miami Heat y los San Antonio Spurs y, especialmente, en los cambios tácticos que Gregg Popovich hizo en el tercer partido de la serie.

El técnico de los Spurs, ante el quinteto de Miami, puso como compañero de Tim Duncan en el juego interior a Boris Diaw, sustituyendo al hasta ese momento pívot titular Tiago Splitter. Con el small-ball, San Antonio cambió totalmente su imagen y realizó una de las primeras partes de partido más increíbles que se han visto nunca. Desde ese momento, los Spurs se fueron disparados hacia el título.

Algo parecido aplicó Erik Spoelstra en los Miami Heat en las Finales de 2012 contra los Oklahoma City Thunder. El técnico de la franquicia de Florida situó a Shane Battier en la posición de ‘4’ después de que la temporada anterior perdiera en la serie por el título contra Dallas con un juego interior formado por Chris Bosh y Joel Anthony. Y ese mismo 2012, unos meses después de las Finales NBA, Estados Unidos se colgó la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Londres usando un small-ball.

Aún está por ver si el cambio táctico de Kerr acabará dando el fruto de un anillo, pero, a corto plazo, el quinteto ha funcionado. Lo que está claro es que los últimos precedentes de equipos usando el small-ball en las Finales de la NBA han sido efectivos.

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